Hay muy pocos yacimientos que permitan el "milagro" de que algunas
especies nos hablen bien desde el pasado distante, que nos hablen
de cómo eran y, en definitiva, que nos hablen de cómo evolucionó la
vida en el planeta que permitió nuestra existencia.
Ahora se ha publicado el estudio de uno de estos fósiles. Se
encontró en la provincia china de Yunnan. Se trata de un artrópodo
del Cámbrico al que se ha denominado Fuxianhuia protensa.
El animal quedó enterrado en unos sedimentos pobres en oxígeno que
impidieron la proliferación de bacterias descomponedoras.
En este fósil de 520 millones de años se conservan estructuras
correspondientes al cerebro del animal cuando éste estaba vivo. El
cerebro de esta criatura es tan complejo como el de los modernos
artrópodos, lo que situaría la aparición de cerebros complejos en
una época anterior a la que hasta ahora se había asumido. Al
parecer ningún experto del campo esperaba encontrarse con algo
así.
Este fósil de 11 cm de longitud muestra un cerebro anatómicamente
complejo que nos dice que el cerebro de los artrópodos no ha
cambiado mucho en 520 millones de años. Fuxianhuia protensa es un
linaje de artrópodo extinto que combina un cerebro complejo con una
plan corporal primitivo. Esta especie representa un "eslabón
perdido" que arroja luz sobre la historia evolutiva de los
artrópodos, el grupo taxonómico en el que se encuentran los
insectos, arácnidos y crustáceos.
Según los investigadores implicados se trata de un descubrimiento
importante que podría resolver un largo debate acerca de cómo
aparecieron y evolucionaron los cerebros complejos. Hay polémica en
el mundo académico sobre el origen de los insectos. Unos creen que
los insectos evolucionaron a partir del ancestro que dio origen a
los malacostráceos, un grupo de crustáceos que incluye a las gambas
y a los cangrejos. Otros apuntan al linaje de los braquiópodos.
Como la anatomía cerebral de los braquiópodos es mucho más simple
que la de los malacostráceos se había considerado que a los
braquiópodos como los antepasados más probables de los
insectos.
Sin embargo, este descubrimiento lo cambia todo. El cerebro
complejo de Fuxianhuia hace que el escenario descrito no
sea probable. La forma de su cerebro es comparable a la de los
modernos malacostráceos. Los autores del estudio sostienen que este
fósil apoya la hipótesis que de que el cerebro de los braquiópodos
evolucionó a partir de un cerebro de arquitectura compleja hasta
uno con una simple en lugar de al revés.
Nicholas Strausfeld, coautor del estudio y proponente de esta
hipótesis, dice que ya había pistas que indicaban que los
braquiópodos no podían ser los antepasados de los insectos y que
muchos de los paleontólogos esperaban encontrar algún día una
prueba como la que ya se ha encontrado que apoyara esa idea.
Cuenta que se pasó cinco horas frenéticas en el microscopio de
disección, y las últimas dos horas de su estancia en Yunnan se las
pasó fotografiando y fotografiando. "Me di cuenta de que el
cerebro realmente tenía tres neurópilos en la región óptica, lo que
es un rasgo de los malacostráceos no de los braquiópodos",
añade. Los neurópilos son las porciones del cerebro de los
artrópodos que sirven para recolectar y procesar la información que
llega de los órganos sensoriales. Los braquiópodos sólo tienen dos
neurópilos ópticos.
Los neurópilos ópticos de cada lado estuvieron probablemente
conectados por fibras nerviosas según un patrón cruzado como ocurre
en insectos y malacostráceos. El cerebro además estaba compuesto
por tres segmentos fundidos, mientras que en los braquiópodos sólo
dos segmentos están fusionados. Fuxianhuia tenía un cerebro moderno
en un cuerpo primitivo.
Esta especie apoya la idea que una vez un diseño básico de cerebro
aparece cambia poco a lo largo del tiempo. En su lugar los
componentes periféricos como los ojos, las antenas, los apéndices y
otros órganos sensoriales sufren una gran diversificación y
especialización para diferentes tareas, pero se conectan a la misma
circuitería básica.
"Es notable lo constante que se han mantenido los grupos de
patrones del sistema nervioso durante probablemente 550 millones de
años. La organización básica de la circuitería computacional que
tiene que ver, por ejemplo, con el olfato parece ser la misma que
la relacionada con la visión o con el tacto", dice
Strausfeld.
Algunos expertos no están sorprendidos por esta intrincada
estructura pues todas las veces que un sistema visual complejo
empieza a evolucionar hay una presión de selección fuerte para
optimizar el sistema neuronal que la soporta.
Se necesitará encontrar cerebros igualmente bien conservados en
otras especies de la época para dejar zanjado el asunto. Quizás
otros artrópodos de la época que tengan planes corporales más
complejos pudieran tener cerebros más complejos. Al fin y al cabo,
todos ellos necesitaban un sistema nervioso sofisticado que les
permitiera navegar a través del entorno complejo y peligroso en el
que se habían convertidos los mares cámbricos.
Fuente:
http://www.laflecha.net/canales/ciencia/noticias/encuentran-el-fosil-de-un-artropodo-de-hace-520-millones-de-anos-que-en-un-cuerpo-primitivo-albergaba-un-cerebro-moderno/

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